unnamed (16)

ALC y Acción Contra el Hambre presentan los primeros avances del proyecto #StopMalnutrición

Agirre Lehendakaria Center y Acción Contra el Hambre (ACH) han completado los primeros meses de trabajo conjunto en el proyecto #StopMalnutrición, cofinanciado por el Fondo Social Europeo Plus (FSE+) dentro de la Prioridad de Innovación Social del Programa Estatal de Inclusión Social, Garantía Infantil y Lucha contra la Pobreza.

El primer informe semestral del proceso recoge los principales avances y aprendizajes alcanzados entre abril y julio de 2026 en cuatro territorios: Madrid, Galicia, Andalucía y Euskadi. La iniciativa busca comprender las dinámicas que generan la inseguridad alimentaria infantil en contextos diversos e incorporar una mirada sensible a la nutrición en los sistemas de protección social.

Un enfoque de evaluación evolutiva para transformar el sistema

Frente a los modelos convencionales de evaluación, ALC acompaña el proyecto mediante una metodología de evaluación evolutiva. Este enfoque concibe la evaluación como un sistema de aprendizaje continuo que acompaña la implementación en tiempo real, facilitando la toma de decisiones y la adaptación constante de la intervención a medida que emergen nuevas evidencias.

 

El proceso se basa en cuatro competencias metodológicas interrelacionadas: el mapeo sistémico del ecosistema, la escucha profunda de percepciones, la interpretación colectiva del conocimiento y la cocreación de carteras de innovación y prototipos. Toda la información se gestiona en la K tool, la plataforma digital de ALC que utiliza inteligencia artificial para agilizar la sistematización cualitativa e identificar patrones narrativos.

 

De forma paralela, el proyecto está sirviendo para desarrollar el perfil de las conectoras comunitarias, profesionales clave para generar confianza en el territorio, articular las redes locales y alimentar la K tool de manera continuada.

Principales conclusiones por territorio

El trabajo de campo realizado en estos primeros meses ha permitido elaborar los mapas iniciales de actores, recoger las primeras percepciones y celebrar sesiones de interpretación colectiva, de las que comienzan a extraerse conclusiones clave en cada contexto:

  • Madrid: La inseguridad alimentaria infantil continúa siendo un fenómeno poco visible que suele permanecer oculto en los hogares. Las narrativas recopiladas señalan la necesidad de trascender los enfoques centrados únicamente en los hábitos individuales para atender a los determinantes socioeconómicos. Asimismo, se subraya el potencial de los comedores escolares como espacios de equidad y la oportunidad de conectar las ciencias sociales con las de la salud.

  • Andalucía (Sevilla): El análisis en varios barrios muestra el impacto de la vulnerabilidad socioeconómica y los entornos alimentarios urbanos. Las escuchas coinciden en que la ayuda material debe acompañarse de apoyo familiar y fortalecimiento comunitario, incorporando además la dimensión emocional de la alimentación. A partir de estos hallazgos, se avanza en la conceptualización de una plataforma de colaboración interinstitucional y comunitaria en la ciudad.

  • Euskadi: Las escuchas ponen de manifiesto la necesidad de ampliar la comprensión de la malnutrición infantil bajo un marco de derechos, calidad alimentaria y soberanía alimentaria. Los comedores escolares se perfilan como espacios estratégicos para garantizar una nutrición adecuada y promover la educación alimentaria. La falta de coordinación entre administraciones y departamentos se identifica como uno de los principales retos a abordar.

  • Galicia (entorno de Vigo y Nigrán): Con un enfoque marcadamente comunitario, las conversaciones muestran una estrecha vinculación entre el tiempo disponible, la precariedad laboral, la conciliación y la capacidad de sostener pautas alimentarias saludables. Emerge con fuerza la feminización de los cuidados como un factor estructural, así como la necesidad de reforzar la prevención temprana frente a respuestas puramente asistenciales.

Próximos pasos

Durante el segundo semestre de 2026, el proyecto prevé ampliar el proceso de escucha hacia la infancia y la adolescencia mediante metodologías participativas como el Photovoice. Asimismo, se celebrarán nuevas sesiones presenciales de interpretación colectiva en los cuatro territorios para definir la primera cartera de innovación e iniciar la cocreación de los primeros prototipos de intervención social.