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Maternidad y crianza en Euskadi

Artículo de ALC, publicado en el número 2 de la Revista K
Ilustraciones: Nere Gabantxo.

La maternidad y la crianza son experiencias múltiples, llenas de retos, desigualdades y decisiones que afectan de lleno a la vida cotidiana. En este número de la revista queremos poner en el centro estas experiencias, plasmarlas de forma honesta y cuestionar las estructuras que las sustentan. Porque crecer no es sólo una cuestión privada: es un proceso directamente relacionado con factores sociales, políticos y económicos, que muchas veces se hace invisible o se concibe como una responsabilidad exclusiva de la familia, sobre todo de las mujeres.

Hemos estado entrevistando a las madres de nuestro entorno y escuchando sus historias. A través de ellas hemos conocido a madres migradas como Farah, mujeres que, como Maitane, han elegido la maternidad sin pareja; padres como Xabi, en el camino hacia la paridad; madres que han abandonado el mundo laboral por el bienestar familiar, como Nerea; madres que ocupan un puesto de responsabilidad como Leire; mujeres que hacen un trabajo fundamental en la organización de otras familias, como Isabel, y cómo no, aitites y amamas.

 

Sus historias nos muestran las contradicciones, necesidades de apoyo y lagunas que tiene la crianza en nuestra sociedad. No queremos dar respuestas fáciles ni proponer modelos ideales, sino abrir el diálogo, compartir experiencias y resaltar los cambios necesarios. Al fin y al cabo, la crianza de los niños es responsabilidad de todos, aunque a menudo nos quieran hacer creer lo contrario.

Farah

“Aquí la gente es un poco más cerrada, se hace más responsable solamente de sus hijos, no quieren más jaleo. Yo tengo una red social de mujeres migradas muy fuerte, en la que me apoyo”.

 

· Mujer, 31 años
· Vive en Gasteiz, de origen marroquí
· Separada
· A su cargo tiene un niño de 6 años, Omar
· Trabaja en una empresa de cuidados a mayores

 

Farah llegó hace 10 años a Gasteiz desde Tánger. Se separó del padre de Omar hace tres años. Lleva a su hijo todos los días a la eskola de Judimendi. En el día a día se arregla como puede, pero reconoce que es complicado cuando Omar se pone malo, o tiene que gestionar el día a día ella sola. Ahora que es un poco más mayor se arregla mejor, cuando ha tenido problemas puntuales ha acudido a su red de amigas y madres, si no es imposible. Dice que le gusta llevar una vida muy tranquila, hace los recados, va al parque, recoge y lleva a Omar de la escuela y le gusta ponerse al día con las noticias después de cenar.

Maitane

"Hacía tiempo que me imaginaba yo sola la maternidad. No como madre sola, sino yo con el niño, no como pareja”.

 

· Mujer, 39 urte
· Donostia
· Soltera
· A su cargo tiene un niño de 4 años, Mikel 
· Es fisioterapeuta

 

Maitane decidió ser madre por fecundación in vitro. Siempre había querido ser madre y hace 6 años inició el proceso de la fecundación in vitro, un camino que no fue nada sencillo. Desde siempre se imaginaba la maternidad como algo entre ella y el niño, no tanto ser madre soltera como concepto, sino simplemente no lo asociaba con estar en pareja. Perdió a su aita joven y creyó que podría hacerlo, como hizo su ama con ella y con su hermana pequeña. Ellas dos le ayudan mucho con las cosas que van surgiendo en el día a día: disfraces de carnavales, cuando Mikel se pone malo o cuando en alguna ocasión no puede salir del trabajo para llegar a recogerle a tiempo. Socialmente nota que hay cierto interés en su situación, pero no se siente juzgada, al contrario. Cree que aún queda mucho por hacer por las mujeres que están en su situación, por ejemplo considera que la equiparación de las bajas de maternidad y paternidad tiene que llegarles a ellas. Cree que equiparar esos permisos es clave para tener los mismos derechos.

Xabi

“Venimos de donde venimos, y mientras a mi pareja la sociedad le ha enseñado a ser madre, a mí nadie me ha enseñado a ser un padre corresponsable, no lo he visto en mi familia en otras generaciones. Cambio pañales y doy biberones, pero la carga principal, sobre todo mental, la lleva mi pareja”.


· Hombre, 35 años
· Gernika
· Vive con su pareja
· A su cargo una niña de año y medio, Uxue
· Trabajo. Jornada reducida en una fábrica de automoción

Xabier siempre ha querido ser aita, pero reconoce que la vida le ha cambiado de una manera que no esperaba. Hace todo lo que puede, pero cree que venimos de donde venimos, y que mientras que a su pareja le han enseñado a ser madre, a él nadie le ha enseñado a ser un padre corresponsable y siente que aunque cambie pañales y haya dado biberones, la carga principal la lleva su pareja. Está en jornada reducida y lleva a Uxue al parque, a los columpios, la recoge de la eskola y pasa mucho tiempo con ella, pero ni le compra la ropa, ni gestiona las horas con la pediatra ni tiene en mente todo lo que hay que comprar para las cenas de la semana, se lo tiene que pasar a su pareja. Cada vez reparten de manera más equitativa las etxeko lanak, pero siempre tiene más peso ella. Su pareja le dice que siente que la maternidad se ha individualizado, que ha dejado de ser algo comunitario, y que echa en falta, además de su corresponsabilidad, la de la sociedad, se siente muy sola en su maternidad.

Nerea

“Dejé mi trabajo en la agencia de comunicación porque nos salía más a cuento. Siempre somos nosotras las que cedemos en eso, pero tengo claro que volveré en un par de años, es una etapa”.

 

· Mujer, 34 años
· Baiona
· Vive con su pareja, están casados
· A su cargo. Dos niñas de 4 y 1 año, Lur y Maddi
· Trabajo. Reproductivo, no remunerado

 

Nerea trabajaba en una agencia de comunicación, pero después de tener a Lur, viendo que sus condiciones no eran las mejores y que su pareja tenía un trabajo estable y les salía peor contratar a personas que les cuidasen los niños y la casa, decidió darse unos años para la crianza. Además, Nerea ha optado por una lactancia 100% natural y alimentación ecológica, incompatible con su jornada laboral. Ahora con dos niñas está algo agobiada, pero sostiene que es una decisión suya. Su pareja hace algunas cosas y pasa tiempo con las niñas, pero claramente la crianza y el trabajo reproductivo corre de cuenta de Nerea, especialmente porque desde que se mudaron a Baiona ya no cuentan con una red cercana de padres y amigos. Echa en falta espacios adecuados para estar con otros padres y madres, no los ha encontrado en Baiona. Le suena que se ha creado una asociación de padres y madres, pero no participa.

 

Begoña y Txema

“Ayudamos en todo lo que podemos. Cuando se ponen malos, ahí estamos. Es mucho trabajo cuando son pequeños.”

 

· Abuelos, 67 y 68 años respectivamente
· Algorta
· Jubilados
· 3 nietos, Julen, Asier y Laia

 

Begoña y Txema se han convertido en pilares fundamentales para sus hijos/as y nietos/ as. Aunque están jubilados, su día a día está marcado por las necesidades de la familia. Se encargan de los niños/as cuando los padres trabajan, los llevan y recogen del colegio y cuidan de ellos cuando están enfermos. Aunque disfrutan de su rol de aitite y amama, a veces sienten que tienen menos tiempo para ellos mismos. Creen que la sociedad actual se organiza de una manera totalmente incompatible con los cuidados, no solo de niños, sino de manera general. La estructura económica, laboral y social choca con las necesidades de cuidado y de bienestar integral. Creen que esto no es sostenible a largo plazo

Isabel

“Normalmente los dos padres trabajan fuera de casa porque si no es imposible, y recurren a nosotras para gestionar el día a día. Supongo que a ellos les saldrá a cuento, ahí no me meto.”

 

· Mujer, 59 años
· Iruña
· Vive con su marido
· Sus hijas son mayores, una de ellas está embarazada
· Trabajo. Limpiadora en una empresa de servicios de limpieza y cuidados

Isabel vive en Iruña con su marido. Tiene dos hijas ya mayores y va a ser abuela este otoño. Ha trabajado toda su vida en el sector de los cuidados. Actualmente trabaja por horas con varias familias, combinando limpieza con apoyo en la crianza: a veces lleva a los niños/as al colegio o los cuida un rato antes de que sus padres lleguen del trabajo. Normalmente los dos padres trabajan fuera de casa porque si no es imposible, recurren a ella para poder gestionarlo todo en el día a día de una manera más cómoda. Supone que a ellos les saldrá a cuenta. Ve que la conciliación es complicada para la mayoría de las familias con las que trabaja y que el apoyo de trabajadoras como ella se ha vuelto indispensable. Se pregunta cómo será con su hija, pero eso sí, ya le ha advertido de que una vez el bebé nace, ella pasará a segundo plano.

Leire

“Me siento culpable cuando de vez en cuando puedo ir a recoger a Beñat a la haurreskola” “Los niños no están en el centro de la sociedad, no son una prioridad. Y eso impulsa a que mucha gente no se anime. Es mucho más cómodo no tener hijos, más fácil”.

 

· Mujer, 41 años
· Arrasate
· Pareja
· A su cargo. Tiene un niño de 4 años, Beñat
· Trabajo. Ingeniera en una cooperativa, puesto directivo

 

Leire trabaja en una empresa de ingeniería con un puesto de alta responsabilidad. Su jornada es exigente y requiere viajes frecuentes, lo que dificulta la conciliación. Aunque su pareja también trabaja, siente que la carga mental recae en gran parte sobre ella: organizar la ropa del niño, gestionar actividades extraescolares y las reuniones del colegio, además de las urgencias del día a día. Cree que el entorno laboral sigue penalizando la maternidad y que no hay un verdadero compromiso con la conciliación.